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El mejor de mis cumpleaños – parte 1

El mejor de mis cumpleaños – parte 1

El mejor de mis cumpleaños – parte 1

“Relato de Belén” – Parte 1

 

Cumpliría ya 18 vivía en Chimbote, y como ya saben… mi capricho fue conocer la bella ciudad de Huaraz, el callejón de Conchucos, Llanganuco, siempre quería hacer este recorrido turístico por que mis compañeros de promoción en 5to año fueron pero yo no pude realizar el viaje promocional… bueno…

 

Ya estaba en la ciudad de Huaraz, decidí ir de compras ya que no lleve nada más que lo que tenía puesto quería comprarme ropa por mi cumpleaños, era una, mañana calurosa, ya tenía como dos horas de recorrer una a una las tiendas, no sabía que buscaba solo sabía que lo sabría al encontrarlo, tengo gustos raros que no todo me llama la atención, me sentía sedienta y cansada, un leve dolor en el estómago me avisaba que ya estaba pasando la hora del almuerzo, recordé que en tanto caminar había visto un restaurante que me pareció bueno.

 

Camine dos calles y ahí estaba frente a un parque, en el segundo piso con mesas que invitaban a sentarse a observar el paisaje, al entrar observaba varias mesas ocupadas, para mi mala suerte todas las que daban hacia el parque estaban ocupadas, no tenía ganas de sentarme en las mesas de en medio del restaurante, me dieron una que era para dos.

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Me sentía un poco rara al estar sola, era la primera vez que lo hacía así. Pero también me sentía independiente, en lo que escogía algún platillo marino tan exquisito observaba con mesura a mí alrededor. Cuando de pronto lo vi entrar, parecía un hombre de negocios con un traje elegante café y una linda corbata rosa, esperaba ver detrás de él alguna dama muy elegante que lo acompañara o algún familiar, si bien no era el tipo de hombre que me gustaba, me llamo la atención tanto así que empecé a fantasear que haría si estuviese con él, era un hombre de 1.89, piel canela , con pelo muy corto como militar, no era un modelo, era un hombre llenito, sus pantalones dejaban apreciar unas buenas piernas, y tenía una mirada penetrante unos ojos color café con miel, que cuando los veía me sonrojaba, solo esperaba que él no me mire ya que no podía dejar de verlo,… mi cumpleaños era el día siguiente, y mi pretexto de ir sola a la ciudad, era para auto-regalarme algo. Yo no iba muy arreglada, pero no me veía nada mal (Llevaba zapatillas altas color crema, un pantalón crema pegado al cuerpo, y una blusa de manga larga con un pronunciado escote) aparentaba ser más alta de lo que soy.

 

Fui a lavarme en lo que traían mi bebida, y cuando busque con la mirada a la mesa del hombre que había llamado mi atención note que no estaba lo que me sorprendió y me hizo empezar a buscar sin importarme si los demás lo notaban, de momento veo que sale del servicio higiénico, y se acerca a donde estoy yo, me lleve el susto de mi vida (mi corazón latía a mil por hora cuando veía como se dirigía hacia mi)… Hasta descanse y sentí alivio cuando lo vi sentarse en la mesa contigua a la mía, pero también me extraño ese cambio de mesa…

 

Se sentó dándome la cara de frente, por lo que note que estaba solo también. Cuando le veía me sorprendió con esos lindos ojos que sentí penetraban mi mirada fulminándome, no era raro que me pusiera como tomate de roja que solo hizo que me sonriera con una sonrisa un poco picara…

 

Me correspondió con otra tímida sonrisa, en eso sin previo aviso se levantó hacia mi mesa y me pregunto: ¿ si podía sentarse conmigo? rápidamente y sin pensar respondí: claro, no hay problema.

 

Después trato de justificar su decisión que nunca es bueno comer solo porque se suele comer más rápido y eso es malo para la salud. (Algo me decía que era yo, y no la comida lo que le importaba) Pero me apasionó su valentía por sentarse conmigo…

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